Doctor Divago estrenan disco

Doctor Divago
Nos encontramos delante del mejor disco de Doctor Divago. Hazte con una copia y ponlo en el aparato reproductor, juzga tú mismo. Es su disco más rockero, más intenso y con una calidad en sus letras que raya la poesía musical. Al fin me acerqué a mí mismo con el valor de otro hombre, cantan en "La oficina de los ojos rojos". Evidentemente el "estilo Divago" permanece en el disco y hay espacio para canciones de pop redondas, aquellas canciones agudas y pegadizas a las que nos tienen acostumbrados los valencianos, como "Te conservo en miel" o "Huele a felicidad", por ejemplo.

Doctor Divago son unos históricos del pop rock de nuestro país, llevan en activo desde hace más de veinte años y esta obra, "La belleza muda de los secretos del mar", es su noveno disco. Un trabajo que tiene hits instantáneos como "Los amantes faquires" o "Las especies del abismo", dos piezas en las que, como en todo el disco, destaca la melodía, la estructura y el trabajo de guitarras.

En definitiva, una banda curtida, experimentada, que reivindica las buenas canciones y que no ha tirado la toalla nunca a pesar de los malos tiempos que corre la industria musical. Unos estupendos corredores de fondo.

"La belleza muda de los secretos del mar" ha sido grabado y producido por Dani Cardona (Una Sonrisa Terrible) en El Sótano (Valencia) y está editado por La Produktiva Records. Desde el 2 de noviembre de 2010 lo tienes disponible en las tiendas, pero también puedes comprarlo on line en este enlace.

Para entrevistas, ampliación de información o temas promocionales puedes contactar con Nando Caballero en el 615 306 297.

Un disco "primera clase" para comenzar bien el 2011 (sí, no me he equivocado, 2011 comienza el próximo 2 de noviembre) y que, personalmente, recomiendo a todos los buenos aficionados al rock en castellano. Más información sobre Doctor Divago en su página oficial: www.doctordivago.com.

Rockin' Pauly is here to stay

Rockin' Pauly
Paulino Rodríguez... Rockin' Pauly... Pauly para todos. Hoy es un día de esos, estúpido y que no quieres que llegue jamás, pero jamás es demasiado tiempo para cualquiera. Mi querido amigo y respetado artista, Pauly, se ha ido y, sin embargo, está. Gasofa, Planta Baja, ochentas, noventas... King Crueles (tengo su ep guardado con el cariño que se merece), Rock'n'Bordes (creo que coincidimos con Servando y Surfin)... joder, antes de irme a Madrid te vi de casualidad en el VIP de la Gran Vía, iba con mi hija Angel y me llevé una gran alegría, sincera y sentida. Sería por el 2002. Llevabamos años sin vernos. Y seguías igual, como buen rocker, elegante, arrogante, íntegro e irreprochable.

Ya la edad y mi infarto no me piden salidas, y ahora me arrepiento de no haber acudido a alguno de tus últimos y recientes shows. Gracias a la red mantuvimos el roce suficiente para seguir alimentando la justa amistad, la verdadera, la que no necesita de baboserías. Hasta tu mensaje de las navidades pasadas sigue colgado en mi space, y mira que borro a menudo cosas, pero para mí ese era intocable. Qué coño quieres que te diga ahora. Un beso y buen rock and roll está noche.

Historia del Punk-Rock

Sobran las palabras. Magistral esta viñeta de Idígoras y Pachi publicada en El Mundo (26 de Junio de 2009). Os dejo, que me voy a retocar la nariz.

Idígoras y Pachi

Apariciones en La Xelvaneta

La cerveza cambiará el mundo
Luis Perales, más conocido como Luisito el Punki, vivía a las afueras de Llíria, en medio de la huerta, rodeado de naranjos y un exótico caqui en una zona llamada La Xelvaneta.

Nuestro héroe era un enamorado de la música radical y le encantaban grupos como Bunbury, Fangoria, Ramoncín, Polar, Mamá Ya Lo Sabe, Tamara o La Mode, pero sobre todo estaba hipnotizado por los Sex Pistols. A pesar de los consejos de su madre y del párroco del lugar, tenía gran admiración por Sid Vicious, bajista de sus particulares dioses y aficionado a las bebidas isótonicas.

El Punki era una persona humana noble y rebozante de excelsos ideales, muy querido por todos sus amigos, conocidos y vecinos. Soñaba que podría cambiar el mundo, que haría reinar la igualdad y la justicia.

Pese a su apariencia desaliñada y estrafalarias vestimentas, no despertaba ningún rechazo social. Al fin y al cabo, Llíria era la ciudad de la música y cuna del pelotari Puchol. El Punki era un tipo con buenas intenciones y mejores hechos. Siempre estaba dispuesto a colaborar con los demás. Ayudaba a las viejas a cruzar los pasos de peatones y nunca se le ocurrió meterles una zancadilla o empujarlas por la espalda mientras se aproximaba el tranvía a la Malvarrosa. Jamás le lanzó una deliciosa salchicha al perro lazarillo del vendedor de cupones de la ONCE, ni osó en atarle al rabo de éste una ristra de latas de cerveza, aún viendo venir de cerca el camión de la cementera rumbo a la Hoya de Bunyol. El Punki era especial, era la polla.

No se conformaba con reciclar la mierda en tres cubos de colores, dentro de su casa tenía un cuarto (de farla, siempre) y otro exclusivamente dedicado a dicho menester. Un cuarto repleto de recipientes con más colores que el arco iris. Bolsa con bersuit, cartón con tam tam go, plástico con asfalto, vidrio con secretos, madera con leño, metal con más metal, caca con deluxe... pedos de vaca con pedos de vaca... así hasta lo inimaginable. Era un perfeccionista.

Cuando llegaba el fin de semana y después de cumplir con sus obligaciones de voluntario en una ONG dedicada a la salvación de Moscas Cojoneras en peligro de extinción, entraba su Recycle Domestic Room y en vez de irse de botellón con sus colegas, dedicaba su tiempo libre a la clasificación con mimo de toda la mierda acumulada en esa habitación tan especial para él, como para los Burning.

Una vez catalogado todo, en la soledad de la tarde, cargaba su destartalada furgoneta. Era rosa y amarilla, y por donde pasara despertaba expectación, no sólo por lo llamativo de sus colores sino por la leyenda que lucía orgullosa en su parte posterior: "KISS MY ASS". Luisito quería tanto a su furgona que la había bautizado cariñosamente como la "Hechapolvo".

Con un "vamos bonita" y dos toques de bocina, puso en marcha su motor y partió rumbo hacia el EcoParc. En sus ojos se podía ver el brillo de un par de lágrimas, a lo Comité Cisne, rodando por sus mejillas. De fondo sonaban los Pistols con el God Save The Queen, todo era perfecto. Dale gas, susurraban a la vez Facto Delafé y Peor Imposible, el Punki no lo podía evitar y pisaba a fondo mientras subía el volumen de una manera brutal para tararear lo que para él era algo más que un himno a la alegría. Esto era un ritual que repetía, obsesivamente, domingo tras domingo.

Mientras circulaba a toda ostia por la carretera, vio tirado el cadillac solitario de el Loco en la cuneta y se cruzó con Jorge Ilegales al que perseguían un par de picoletos. Nada de eso le impresionaba, él tenía un objetivo que cumplir y nada se iba a interponer. No era momento para fotos ni autógrafos. El lo sabía y se sentía orgulloso de su misión. Devoraba los kilómetros, mirando al horizonte y dejando fluir sus pensamientos... la maltratada capa de ozono... oh, no... de pronto, un bache lo devolvió a la realidad de una manera brusca e inesperada, su cabeza golpeó contra el techo y al mirarse en el espejo (no como lo hacía Eduardo), se sintió muy infeliz al descubrir que su gloriosa cresta evarista, súper enlacada, también tenía parte de culpa en el calentamiento global.

El desánimo se apoderó de él, no sólo por la capa. la laca o su cresta de colores totalmente machacada, eso ya no era tan importante, en el suelo de la Hechapolvo estaba el CD de los Pistols partido en dos. ¿Sería un mensaje?, ¿Quizás toda su vida había sido un error, como la de Coti?... escupió con rabia hacia la ventanilla, pero el cristal estaba arriba, cosa que aprovechó para pasar la manga de su chupa y limpiarlo. Arrancó de nuevo y continuó en busca de su destino, el EcoParc.

Ya de regreso a La Xelvaneta, por los altavoces de la Hechapolvo no salía ningún sonido. Parecía que la tristeza lo había inundado todo, incluso por la cabeza del Punki rondaron oscuros pensamientos. Creía oír una voz que le decía: "Olvida a los Pistols, rápate el pelo y hazte bakala. Que Sid Vicious no sea tu dios y que todas tus oraciones vayan dedicadas al Nen de Castefa". Era algo difícil de aceptar, realmente Luisito era el último punk de Llíria, sin parentesco con el que se suicidó en Putney Bridge después de conocer a la directiva de la SGAE. A estas alturas de su vida, el Punki, no podía plantearse aprender a tocar el clarinete e ingresar en la banda municipal.

Entre dudas y más dudas fue llegando a casa, sweet home Xelvaneta. De repente, no por Rosendo, la Hechapolvo se cruzó con un perro negro y dejó de funcionar muy cerca de un caqui. Tras varios intentos de volver a ponerla en marcha, el Punki desistió y bajó de la misma. Parecía que hoy no era su día de suerte cuando de improviso la luz de un cañón, situado en la copa del caqui, le cegó. Aturdido e impresionado, avanzó atraido como un imán hacia ese árbol lleno de misterio al que ni Iker pudo encontrar lógica explicación. Arrodillándose ante él y mirando hacia el infinito (y más allá), no podía creer lo que sus ojos estaban viendo, era El, el mismísimo Sid estaba ahí presente, en lo alto, envuelto en una nube de humo y un espectacular juego de luces.

Ahora por sus oídos volvían a fluir, como música celestial, los mejores acordes de una guitarra distorsionada y un bajo tocado horripilantemente. Luisito entró en un trance profundo mientras la voz de Sid le decía con firmeza: "El punk no está muerto, el punk eres tú" y aunque Mocedades interferían con maldad, Sid continuó: "Tú eres mi elegido, levántate, arranca la Hechapolvo y difunde mi mensaje por el mundo".

Desde aquel día, ese árbol fue llamado "El Caqui de San Sid" y es venerado cada 30 de febrero por todos los punkies del mundo que acuden en multitud con devoción y admiración. Pablo Abraira se encarga de la venta de escapularios, imperdibles, candados y todo tipo de merchand relacionado con las Apariciones de La Xelvaneta. De Luisito El Punki no se supo más. Algunos dicen que se hizo fallero. Amén.

* El póster que ilustra este comentario lo puedes pillar en Allposters.es.

Retrovisor: Huevos Duros

Manolo Rock (Huevos Duros)
Personaje único, asombroso e inclasificable, incluso quizás, músico, Manolo Rock (así de escueto, cañí y directo como una patada en los...) fue el más importante animador de la escena local valenciana en la ya lejana década de los años 80 y parte de los 90. Un fascinante todo terreno, un activista sin pistola al que difícilmente se le podrá encajar con justicia en esta breve reseña. Durante aquellos años hizo de todo, y “todo”, con tipos como éste, quiere decir “todo”. Ocupó por allanamiento todos los frentes abiertos y siempre lo hizo con un buen par, al tiempo que regentó los garitos más carismáticos de la ciudad en su triple faceta de dj, promotor & alcohol: Gasolinera, Garage… Comenzó como manager de lo mejor de la escena valenciana, desde sus comienzos a finales de los 70 con La Banda de Gaal hasta los Surfin Bichos, pasando entre muchísimos otros como Comité Cisne, Gabotti, Franky Franky, NES, Imprevisibles o Transfer.

Por hacer, incluso hizo un tímido asalto a los medios tras un fanzine /editorial de corta vida, El Gato Suicida, con el que publicó el primer capítulo de sus memorias (Manolo Rock en la Valencia Subterránea), divertido libro que años más tarde reeditó ampliado y corregido y que se agotaron en un plis plas. No le faltaba más que montar un sello discográfico y hasta allí se fue en el 96: Subterráneo Records llegó a editar más de 40 referencias, 40. Desde Jah Macetas hasta Gigatrón, 40, señores, que en Valencia se dice pronto. Pero un buen día de 1995 y no sé porqué tipo de  historias, harto de muchas cosas, quizás porque le fallaron algunos de sus muchos amigos músicos o porque estaba harto del gremio de los taxistas, véte tú a saber, a Manolo le dio la bola de hacerse músico, aproximadamente, y con la misma filosofía cruda que había manejado en sus otros menesteres anteriores fue y le puso a su proyecto musical, Huevos Duros. Fascinado con aquella incipiente tecnología musical casera del “háztelo tú mismo” comenzó a editar una divertida colección de compactos caseros de anárquicas portadas que el mismo definió como punk melódico doméstico industrial (curioso que no usara la palabra freak  por ningún lado), repletas tanto de divertidas propuestas anarco-filosóficas como de ácidos comentarios sobre la escena local. Si alguna vez tropiezas con alguna de ellas, la diversión está garantizada. Manolo, desde su actual residencia madrileña, seguro que también se descojonará. ¡¡Salud!!

* Artículo publicado en Mondo Sonoro (septiembre, 2005) y firmado por Vicente Fabuel. Por supuesto, no tengo palabras para agradecerle su gentileza. Un abrazo.